Las hormigas representan un riesgo significativo para la apicultura, ya que se sienten fácilmente atraídas por la miel, el polen y las colonias de abejas. Al invadir las colmenas, pueden robar alimento, lo que contribuye al debilitamiento de la colonia. Además, su presencia provoca estrés en las abejas, que gastan más energía defendiendo la colmena, reduciendo el tiempo y esfuerzo dedicado a la producción y cuidado de la cría. En determinadas situaciones, las hormigas pueden incluso atacar los huevos y las abejas más débiles, comprometiendo el desarrollo de las colonias. Cuando la infestación es persistente puede llegar incluso al abandono de las colmenas.